Callejeros, los invisibles que volvieron a hacerse presentes

Callejeros, los invisibles que volvieron a hacerse presentes

Finalmente, 20 mil fans disfrutaron en Córdoba del recital que algunos padres habían intentado impedir. Desde el escenario, Santos Fontanet dijo que “cada vez que toquemos, los chicos van a estar más vivos que nunca”. La nota de Cristian Vitale, para Página/12.



Toda la turbulencia previa, del año y medio largo transcurrido desde ese fatal 30 de diciembre de 2004 y de los días previos al regreso de Callejeros en Córdoba, pareció diluirse en una extraña paradoja: si alguien sin mayores datos de la realidad argentina –cosa muy poco probable, al cabo– se hubiera acercado ayer al estadio Chateau Carreras, se habría encontrado con un paisaje similar al de cualquier show de rock, un show más. Sí, había un imponente operativo policial, y las declaraciones del cantante Patricio Santos Fontanet durante el concierto se encargarían de traer a la memoria colectiva el contexto de este show de Callejeros, pero el primer recital oficial del grupo que actuó en República Cromañón ese fin de año con casi doscientas muertes fue una multitudinaria ceremonia (algo más de 20 mil personas) entre músicos y público, una celebración de ese rock sanguíneo y básico que hoy mueve a las masas ro-ckeras en la Argentina, y nada más. Nada menos.

A las siete en punto, veinte minutos después de la hora dispuesta para el final, Callejeros pareció alcanzar su gloria. Fontanet rodeó y abrazó a sus compañeros Christian Torrejón (bajo), Eduardo Vázquez (batería), Elio Delgado, Maximiliano Djerfy (guitarras) y Juan Carbone (saxo). Entre lagrimones, el Chateau Carreras contenía, aunque fugaz, la catarsis colectiva más notable del rock argentino en los últimos tiempos, que no supo de medias tintas ni relativizaciones. Para la óptica callejera ortodoxa, haber completado el primer show oficial, luego de 21 meses de amagues y apariciones breves, fue la manera más sustantiva de “reencontrarse” –en término metafísicos, claro– con los 194 muertos de Cromañón. Y, de paso, volver a existir como banda. El Pato, que cantó varias canciones sentado al borde del escenario, fue explícito en este sentido: “Mi viejo me dijo que muerto es aquel al que nadie recuerda, y cada vez que toquemos, los chicos van a estar acá, más vivos que nunca”. Casi 20 mil personas escucharon bien la dudosa frase, pero no hicieron más que ovacionarlo. En un contexto para nada exento de peligros, la música terminó imponiéndose sobre la paranoia de que cualquier cosa podía suceder: desde que la banda largó con el primer tema (el sintomático “Señales”) hasta que sonó “Imposible”, todo pasó por el rito rockero mil veces repetido.

Marcado por un operativo policial gigante (1600 efectivos, entre la policía provincial y la seguridad contratada por Nueva Tribu, la empresa organizadora), sobre un escenario despojado de toda parafernalia, el show transcurrió en calma. Nada de pirotecnia –en la puerta hubo un pibe que intentó ingresar con tres bengalas y fue detenido–, pero tampoco banderas... ni desodorantes. El infranqueable triple cordón que las autoridades armaron en cada acceso al estadio impedía que alguien entrara con elementos sospechados de piromanía. Ni siquiera en los temas más calmos y emotivos de la agrupación de Celina apareció la eterna llamita de los encendedores, pacientemente requisados en la entrada. Los elementos paramusicales –tan afines al grupo antes de la tragedia, “parte del show” según sus seguidores– mutaron así en otros símbolos. No en cánticos –apenas retumbó algún “Chabán/ culpable/ vos sos el responsable”– sino en remeras amarillas con la leyenda “Basta de culpar a Callejeros” o las declaraciones de los pibes que iban llegando con una sonrisa que delataba el espíritu de les ganamos a todos. “Esto es para todos los caretas que no quieren que Callejeros vuelva a tocar: que se vayan al Pepsi y no nos rompan las pelotas”, dijo un pibe, apuradísimo y a las corridas para entrar al estadio, ante una pregunta de Página/12. No era fácil, de todos modos, conseguir que los invisibles se prestaran a una requisitoria periodística: en el imaginario de las bandas, la prensa no es más que otro de los artífices de la “proscripción” de la banda.

Así, en el legendario cartel electrónico del mundialista, varias veces se leyó “Los Invisibles están presentes” o “Los Invisibles, por siempre”, mote que Callejeros usó para transformar el dolor de la muerte en canción. El gobernador José Manuel de la Sota, uno de los responsables de que el show se pudiera hacer, rodeó varias veces el estadio con el helicóptero de la gobernación. “Eh, no te hagas el sota. Bajá acá, con el pueblo”, exclamó un cordobés cansado de oír el ruido de la hélice.

Como estaba previsto, ningún padre opositor se quedó a provocar incidentes o presenciar el hecho contra el que lucharon hasta el miércoles. Estaban, madre de Fontanet incluida, aquellos que apoyaron a la banda desde el principio. En el palco principal, bajo la platea alta, un grupo siguió el show profundamente estremecido, atravesado por las instantáneas crueles e inexplicables de los últimos dos años. Arriba de sus cabezas, el palco de prensa lució atiborrado de periodistas –más de 300– y el resto, que sólo ocupó las plateas y menos de medio campo transversal, fans cordobeses, rosarinos y, en menor medida, porteños. Tal vez, esta torcida federal explique por qué el nivel de cánticos políticos prácticamente no existió en el Chateau, más allá de aquella estrofa perdida contra Chabán. El público, mayoría de veinteañeros y rolingas militantes, habían cambiado viajar a Carlos Paz –que, dicen, revienta el día de la primavera– por la opción de gozar a corazón erguido. No parecía haber espacio para la radicalización.

Esa moderación emotiva, que seguramente estalló por dentro de los fans, fue la media exacta del recital. Aunque, claro, hubo momentos pico: a las cinco de la tarde, cuando la banda bajó de una combi estacionada tras el escenario y se mostró completa arriba, la cancha pareció venirse abajo. Parecía un auténtico Talleres-Belgrano. Igual sensación ocurrió con “Una nueva noche fría” –el Chateau latía, temblaba, todas esas metáforas– o ante esa frase de esperanza que reza “Quiero mirar a tus ojos y volver a soñar”. Las emociones mezcladas, los corazones en vaivén, la catarsis, interna o externa, dependieron de los segmentos y el ritmo de las canciones. “El nudo” y su frase “Uno nunca sabe con quién puede morir”, provocó nuevos temblores. Igual que “La llave”. O el final de “Los Invisibles” cuando Fontanet, en uno de sus momentos más lúcidos, se refirió a los padres opositores. “Hoy leí en un medio que los papás que vinieron a Córdoba para tratar de suspender el show fracasaron. No se equivoquen, por favor. Esto no es una lucha, porque acá perdimos todos”, dijo.

Fontanet, único portavoz de la banda, también se refirió al embargo que intentó motorizar la jueza de la causa sobre las entradas vendidas. “¿Alguien pensó alguna vez que un embargo debilita a una banda de rock?”, desafió. “A nosotros nos chupa un huevo el embargo. A nosotros nos sobran los huevos para volver a pisar un escenario, pero además nos sobra la sed”, dijo antes de darle paso a “Sed”. A las 18.40, como había sido anunciado, los músicos dejaron la escena. Recorrieron medio camino hasta la combi y alguien, en el medio, se dejó llevar ante el pedido de más. Gracias al gesto, sonaron las cuatro canciones más hormonales de la banda, incluida esa que Fontanet escribió en Córdoba entre las sierras, después de Cromañón, en la que canta: “Punto rojo de las almas/ entre la tierra y el sol”. La banda y su público, ambos en sus carriles, habrán pensado que mataron un gran monstruo. Que el Chateau fue como la última estación pesada de un duelo interminable. “Tanto ellos como nosotros necesitábamos esto: empezar un recital y terminarlo”, fue el epílogo. Ahora ya se anunciaron dos oportunidades más, en La Rioja (el 13 de octubre) y Chaco (en la localidad de Villa Río Bermejito, en diciembre, para la cual el intendente Lorenzo Heffner ya adelantó su aprobación), en un operativo retorno que va por afuera de la complicada situación judicial de la banda. Lejos de esas preocupaciones, Fontanet dejó para el final de “Prohibido” una dedicatoria especial. Después de agradecer a la gente del Chateau Carreras y al organizador José Palazzo, remató: “A los demás, chúpenla, por caretas”.

El regreso

El regreso

Callejeros volverá éste jueves a los escenarios. Casi 19 meses después de Cromañón, y en medio de una gran polémica, tocarán en el Chateau Carreras de Córdoba.



En medio de una gran polémica que incluye la amenaza de un grupo de padres de víctimas, Callejeros volverá éste jueves a presentarse oficialmente arriba de un escenario. Si bien han tenido fugaces apariciones sorpresa como invitados, se trata ésta vez del primer show propio de la banda, a casi 19 meses de la tragedia de Cromañón que terminó con 194 muertos y marcó para siempre al rock argentino.

La semana pasada, Pato Fontanet había salido a declarar públicamente que se sentían proscriptos y que necesitaban trabajar en forma urgente, para cubrir los gastos del juicio que se lleva en su contra. Habían sido impedidos de presentarse en Villa Mercedes (San Luis) y denunciaron que todo se trataba de "una cuestión pura y exclusivamente de la política, nadie quiere hacerse cargo de dejar que toque la banda y que después de arriba los bajen a ellos".

Mirá parte de la nota de Callejeros en la Radio Cadena3, en un video de Canal 26

A raíz de esa nota concedida a la radio Cadena 3, el intendente de Córdoba, Luis Juez, se manifestó dispuesto a autorizar un recital en esa capital y así se organizó el show del Día de la Primavera, en el estadio Chateau Carreras.

Inmediatamente, un grupo de padres de víctimas salieron al cruce de la iniciativa y amenazaron con "incendiar la provincia" si el show se concretaba.

Eduardo Guarna, representante legal de Callejeros, aseguró que si bien hay un grupo de padres que quieren impedir el recital que la banda dará el jueves, “hay cerca de 15 mil chicos” expectantes por el concierto, al tiempo que dijo que la seguridad quedará en manos de autoridades cordobesas.

Guarna adelantó que los organizadores se harán cargo de policías adicionales e instalarán “cuatro cámaras” de TV, y resaltó que habrá “tres accesos” (la Policía habla de dos) para un “mayor control” de la gente que vaya al Estadio Córdoba. Guarna dijo que el grupo que representa “no ha emitido opinión” sobre las amenazas de padres que anunciaron que intentarán impedir el recital, y rechazó las críticas por una supuesta falta de respeto a las víctimas. “El grupo tiene nueve (fallecidos) propios y 43 de entorno, y Maximiliano (Djerfy) perdió cinco familiares. Hay respeto”, afirmó.

El martes, la Justicia ordenó el embargo total de la recaudación del show. La jueza de instrucción María Angélica Crotto, quien investiga el trágico incendio, dio lugar a la solicitud de Ricardo Righi, padre de una de las víctimas.

Por otra parte, hoy se confirmó que habrá una nueva presentación del grupo. El intendente de la capital de La Rioja, Ricardo Quintela, aseguró que la banda actuará el próximo 13 de octubre en un estadio de fútbol de esa ciudad.

"La palabra tragedia es la mejor puesta"

"La palabra tragedia es la mejor puesta"

En una entrevista exclusiva concedida a rock.com.ar, Toti Iglesias habla de Callejeros y Cromañón. El líder de Jóvenes Pordioseros explica también porqué invitaron a la banda de sus amigos a reaparecer fugazmente en julio, en El Teatro.



Toti
Callejeros

Exclusivo: en un podcast que podés bajar gratis, Cristian Iglesias, líder de Jóvenes Pordioseros, habla de la banda que sorpresivamente invitó a reaparecer a principios de julio y de la tragedia que en diciembre de 2004 cortó en dos la historia de Callejeros y terminó con la vida de casi 200 chicos.

Algunos tramos de la entrevista:

"Fue una inconciencia colectiva. La palabra tragedia es la mejor puesta, me parece. Puedo sacar una sola conclusión, y es que si lo tengo a Chabán enfrente por ahí le digo: -Boludo, quince años tuviste un boliche de rock, vos sabés de qué se trataba esto... Simplemente la palabra que tengo es esa: boludo. Pero no puedo juzgarlo, como no puedo juzgar a Callejeros o al que tiró la bengala".

"Todos éramos parte de algo. Vos ibas a ver una banda que llevaba 15 personas y prendían una bengala seguro, porque por lo menos en este estilo de rock, era como se había incorporado mucho la cancha... Y cerraron la puerta. No sé quién la cerró".

"-Podría haberles pasado a ustedes.

-Por eso estamos en la posición que Jóvenes fijó cuando habían pasado, no sé, dos días, y es que Callejeros éramos nosotros".

"Cuando nosotros invitamos a los chicos (de Callejeros a reaparecer en El Teatro), estábamos defendiendo la libertad de expresión. Pero lo último que podríamos hacer es faltarle el respeto a los padres. Por ahí pensamos en otras cosas y no en todo..."

"Tenemos derecho a tocar"

"Tenemos derecho a tocar"

Los miembros de Callejeros dieron una charla ante jóvenes en La Rioja. También se entrevistaron con el intendente de la capital provincial. "Por ahora sólo existen las ganas de volver a trabajar", confesó Patricio Fontanet, el cantante del grupo.



Los integrantes de Callejeros afirmaron en La Rioja que "tienen derecho a tocar" luego de Cromañón, al tiempo que aseguraron atravesar -al igual que sobrevivientes y familiares de víctimas- "un calvario impresionante" por la tragedia.

El grupo realizó declaraciones durante un encuentro con jóvenes que asisten a una exposición universitaria que se realiza en el Polideportivo de la capital riojana.

En la charla, Patricio Santos Fontanet -cantante de la banda- aseguró que el grupo "tiene derecho a tocar" y que "la idea es hacerlo pronto, ya que las escasas veces que lo hicimos fue gracias a la buena voluntad de amigos".

Uno de los chicos le preguntó a Fontanet como se sentía luego de la tragedia de Cromañón, pero respondió otro de los integrantes de la banda, Juan Carbone: "Nos sentimos como se puede sentir cualquier artista que se debe a su público musicalmente; nos encontramos con un lugar que parecía que estaba todo bien (por Cromañón)", aseguró.

"Ahora estamos viendo los resultados de un tragedia que nos marca de por vida y nos está haciendo sufrir un calvario impresionante a nosotros, a las víctimas y sus familiares", agregó.

Más temprano, la banda se reunió con el intendente de la capital riojana, Ricardo Quintela, a quien le expresaron "sus deseos de volver a tocar". En el encuentro no se habló de fechas, indicaron fuentes de la Municipalidad local.

Al ser consultado sobre la posibilidad de un show en La Rioja, Fontanet expresó que "sería buenísimo que se haga". Sin embargo, reconoció que "por ahora solo existen las ganas de volver a trabajar".

Alta Gracia aceptaría a Callejeros

Alta Gracia aceptaría a Callejeros

La banda de Pato Fontanet podría presentarse en la ciudad cordobesa entre setiembre y octubre próximo.



Callejeros, en su último show sorpresa

Callejeros tendría vía libre para presentarse en Alta Gracia entre setiembre y octubre próximo. Las autoridades municipales consideraron que si se cumple con la seguridad y las ordenanzas para espectáculos públicos nadie prohibirá la presentación de la banda.

Empresarios vinculados a la movida nocturna de la ciudad iniciaron gestiones para producir el show de rock. Si se concreta, el recital tendría como escenario al club Deportivo Norte de la ciudad del Tajamar, donde ya se presentaron Ataque 77 y Las Pelotas entre otros.

La tragedia de Cromañón marcó, para Callejeros, el comienzo de innumerables dificultades al momento de actuar frente a su público con frustrados intentos en diferentes ciudades del país. Su última presentación en vivo fue en un pub de la zona del ex abasto, en la ciudad de Córdoba. La banda de Villa Celina liderada por Pato Fontanet efectuó tres presentaciones sorpresa (una de ellas en la ciudad de Córdoba) con el propósito de sortear las múltiples objeciones.

Mario Bonfigli, intendente de Alta Gracia afirmó que no existe un pedido formal en la administración municipal. Sin embargo, minutos después el secretario general del municipio, Leandro Morer reconoció que empresarios locales iniciaron un expediente para tramitar la autorización comunal.

“A mí en lo personal no me gusta, no estoy de acuerdo en que venga Callejeros a Alta Gracia”, recalcó Bonfigli a La Voz del Interior. Aunque aclaró :“Si cumplen con las ordenanzas municipales, yo no soy quién para prohibir lo que no está prohibido”, sentenció el Intendente.

En lo que coincidieron Bonfigli y los funcionarios altagracienses consultados es que no prohibirían un evento condenando desde la esfera municipal al grupo de rock. La incógnita estará centrada en las eventuales presiones de familiares de las víctimas y otros sectores que llegarían a manifestarse en contra.

Otro show sorpresa de Callejeros

Otro show sorpresa de Callejeros

La emoción predominó en el show sorpresa de la banda que convocó a sus fans por mails y celulares. Cómo fue el operativo retorno. La crónica de Natalia Torres, para La Voz del Interior.



fotos: La Voz del Interior

Mientras La 66 atacaba su energético cover de Ruta 66, la tensión expectante dentro del local Palm Beach se elevaba hasta casi zumbar en el aire. Y esa tensión explotó en auténtico éxtasis apenas el bajista, “Largo” Juárez, pronunció la palabra mágica: "Callejeros".

Los que recién llegaban subieron las escaleras a la carrera, para luego mirar el escenario con los ojos bien abiertos, sin poder terminar de creer que estaban siendo testigos del sorpresivo regreso de la banda de Villa Celina a los escenarios cordobeses.

El celo por parte de Callejeros también ayudó a crear el suspenso. Varios periodistas tuvieron que pagar entrada para poder ingresar al recinto, adonde no se permitieron fotógrafos ni camarógrafos. Ningún miembro de la prensa pudo tener contacto con el grupo, quienes llegaron minutos antes de subir al escenario y se fueron apenas terminado el show.

De todos modos, a pesar del manto de secreto que rodeaba al recital, esta quizá era la más “oficial” de las reapariciones de la banda. Antes, sólo habían podido mostrarse brevemente en recitales de bandas amigas (Jóvenes Pordioseros y Hermanos de la Calle), pero en la noche del viernes, el show se prolongó durante 13 temas que ocuparon una hora exacta.

El agradecimiento hacia los Pordioseros quienes, según el vocalista, “tuvieron los huevos suficientes como para invitarnos”, fue sólo una parte del mensaje de la noche, que invitaba a la conciliación y no a la confrontación. Así, Fontanet incitó a su público a “divertirse tranquilo” y, volviendo sobre la gratitud a la banda amiga, aconsejó a la gente que no olvidara ese gesto. “Hay cosas detrás de la música que importan mucho”, afirmó.

Fue toda una señal el hecho de que el grupo abriera su actuación con Los invisibles, cuya letra homenajea a los fans incondicionales. Y también fue en cierta forma sobrecogedor darse cuenta de cómo muchas de las letras ahora parecen tener un significado muy distinto. Así, el lamento amoroso de Cristal suena casi fúnebre, y la angustia existencial de El nudo se parece demasiado al reclamo de todos los que se quedaron sin respuestas frente a la tragedia repentina.

Si bien los rostros de los miembros de la banda hacían evidente la alegría del momento, con el final de Prohibido, Callejeros pintó una postal aún más vívida. Santos Fontanet, como un poseso, la emprendió a cabezazos contra los platillos de Edu Vásquez, quien descargaba toda su furia sobre los tambores. Bien es sabido que la música es una enorme catarsis, y el grupo, esta vez, usó su frustración como arma. “Salir a demostrar cosas por TV no alcanza, arriba del escenario es como sabemos expresarnos”, agregó el cantante como para subrayar esa impresión.

Pero las emociones corrían aún con más electricidad debajo de las tablas. Grupos de amigos revoleando remeras y cantando a garganta pelada, chicas bailando con enormes sonrisas fijadas en sus rostros, parejas que se abrazaban, y muchos ojos húmedos no hacían mas que demostrar, una vez más, la tremenda complejidad del universo post-Cromañón. Después de todo, la historia muestra que los proscriptos siempre terminan convirtiéndose en leyenda.


Cómo fue el operativo retorno

El operativo retorno de Callejeros tiene un interrogante fundamental: ¿cómo hicieron para convocar a más de mil personas en sólo cuatro horas, sin publicidad tradicional?

La crónica oficial indica que el grupo se hizo presente en la productora Nueva Tribu en la tarde del viernes, para manifestar su deseo de actuar en vivo. Cinco horas más tarde, los integrantes se subieron al escenario de Palm Beach.

Para esto ocurriera, había que tener una excusa perfecta. Una improvisada lluvia de ideas en una oficina derivó en “inventar” el show de La 66, un grupo cordobés allegado a la productora. El expreso pedido de Callejeros fue “nada de prensa”. Así, desde la cúpula de la empresa a sus empleados la premisa se convirtió en una orden.

Incluso cuando la información empezó a filtrar, se dijo que “era sólo un rumor”, que el dato era “carne podrida” (información falsa) que La 66 vendía para que aumente la asistencia de público en la supuesta “grabación de un videoclip”.

Nada de eso. Cuando Callejeros salió de Nueva Tribu empezó el viejo y conocido trabajo promocional “de boca en boca”. Esto fue exitoso, claro, gracias a las nuevas tecnologías: tsunamis de mensajes por celular, mails, chat y llamadas telefónicas, incluso cuando la sorpresa ya era un hecho.

Hasta las 23.05, cuando por fin subieron a escena, nadie podía confirmarlo, a pesar del extraño movimiento en la puerta de Palm Beach y del estricto control policial, inusual para la organización de un recital protagonizado por una banda local.

El grupo tuvo su regreso esperado, y el debate seguro está por comenzar. Mientras tanto, la consiga de Patrio Santos Fontanet para con los seguidores al finalizar el show, fue contundente: “Hay que estar atentos a la próxima, porque no hay que levantar demasiado la perdiz”.

El fugaz retorno de Callejeros: aclarando para que no oscurezca

El fugaz retorno de Callejeros: aclarando para que no oscurezca

La reaparición fue sorpresiva, en medio del "ensayo abierto" de Jóvenes Pordioseros. Y como sucede casi siempre, los medios masivos (básicamente, los noticieros de TV) informaron poco y (casi todo) mal. Aquí, la versión de los protagonistas y de los responsables del teatro.



Para el mundillo del rock, la cosa es fácil de ser entendida. El jueves pasado, los Jóvenes Pordioseros habían decidido hacer una actuación fuera de lo habitual, en el Teatro de Flores. Prometían un "ensayo abierto". Algo así como un show de entrecasa pero con público, que se descontaba sería público propio, la gente de siempre, los más fieles. Y lo hicieron, pero con un condimento sorpresa que desató una polémica y echó a rodar una bola que se agigantó con las poco felices informaciones que al otro día dieron, con escaso rigor informativo, los noticieros de TV. Porque en medio del show aparecieron, como invitados, ¡los Callejeros!. Nada menos.

Los informes posteriores hablaron de que una parte del público celebró la reaparición de la banda y que otra eligió el abucheo, y que por esa razón Callejeros debió abandonar el escenario. En realidad, los inconvenientes comenzaron antes de que Callejeros tocara, porque -según cuenta Jóvenes Pordioseros- los "productores del evento y encargados del local" decidieron cortar el sonido ante la inminente actuación del grupo. Esto no fue una sorpresa para los músicos, dicen los responsables del teatro, porque ya se les había negado la posibilidad de que tuvieran invitados y -según el comunicado difundido hoy por los responsables de la sala- "mucho menos a Callejeros".

Como el corte del sonido se produjo con los músicos en escena y -según los responsables de El Teatro- con Juanse incitando al público para que Callejeros tocara, la tensión generada hizo que finalmente que Callejeros pudiera hacer dos temas. Luego, según el relato de los Jóvenes, hubo un altercado entre los productores y el manager de Callejeros -el comunicado oficial de la banda anfitriona dice que este último tuvo que ser atendido en un hospital por las lesiones que recibió en el trance-, por lo cual el "ensayo abierto" concluyó antes de lo previsto.

El sábado, Jóvenes Pordioseros dio a conocer un comunicado oficial en el que cuenta su versión. Hoy lunes, los responsables de El Teatro dijeron lo suyo. Esto vendría a cerrar la cuestión. Pero quién sabe cuánto más puede venir. El retorno de Callejeros no es algo sencillo, ya se sabía.

Versiones encontradas sobre la aparición sorpresa de Callejeros

Versiones encontradas sobre la aparición sorpresa de Callejeros

Invitados por Jóvenes Pordioseros, tocaron dos temas en medio de abucheos. Polémica y acusaciones cruzadas.



El jueves a la noche, y en El Teatro de Flores, Callejeros tocó por primera vez desde el 30 de diciembre de 2004, noche en la que 193 personas murieron asfixiadas al incendiarse República Cromañón, boliche en el que actuaban.

Invitado por Jóvenes Pordioseros, el grupo comandado por Patricio Santos Fontanet alcanzó a interpretar las dos canciones que tenía previstas (Prohibido e Imposible), aunque su participación derivó en un escándalo que incluyó insultos y peleas. Según un testigo, el problema se desencadenó a partir del carácter sorpresivo de la invitación, de la que el propietario del espacio no estaba avisado. No obstante, Callejeros fue abucheado durante su presentación. “No fue así –amplió la fuente presencial–. La gente reprobó la decisión del dueño del local de bajarle el sonido a Callejeros durante el show”.

Así las cosas, quienes iniciaron el tumulto que obligó la retirada de Fontanet y los suyos (todos procesados por “estrago doloso y posible cohecho activo”) fueron el titular de El Teatro, Fernando Benaveña, y el representante de Jóvenes Pordioseros, Cristian Nicolini.

Al parecer, Nicolini había solicitado autorización a Benaveña para que Callejeros pudiera actuar dada su afinidad con Jóvenes Pordioseros, aunque el dueño del local no accedió a esa petición. No obstante ello, Callejeros tocó igual.

En los últimos tiempos, la banda anunció varias veces su regreso a los escenarios, aunque no pudo concretarlo por motivos legales y por la oposición de familiares de las víctimas de Cromañón. La noche del 30 de diciembre de 2004, ese local, que incumplía las normas municipales de seguridad, se convirtió en una trampa para los centenares de asistentes al concierto de Callejeros cuando una bengala, lanzada desde el público, prendió fuego al techo.

En el marco de la investigación judicial hay una treintena de procesados. Además de los músicos, también lo están ex policías, bomberos, antiguos funcionarios del gobierno de Buenos Aires y Omar Chabán, el dueño de la discoteca y hasta ahora el único detenido por este caso. El incendio también le costó a Aníbal Ibarra el cargo de Jefe de Gobierno de Buenos Aires, pues fue destituido en marzo pasado por “mal desempeño de sus funciones”, al cabo de un juicio político al que le sometió la Legislatura de la ciudad.

Crítica: "Señales"

Crítica: "Señales"

El primer disco de Callejeros luego de la tragedia es una catarsis para la banda y para los seguidores. Más allá de la (in)justicia, es su derecho a expresarse.



 

El regreso de Callejeros al negocio de la música llega como un dulce consuelo para fans necesitados de una alegría en formato musical. La placa ensaya una demarcación de territorio hacia los sectores sociales que circundan al grupo desde el 30 de diciembre de 2004: jueces, periodistas, políticos y "padres lentos y madres sordas". Estas 12 canciones radiografían el dolor, la bronca, las conclusiones y los fantasmas que visitan a los músicos de la banda desde entonces. "Señales" es un disco franco, afligido y con pocos estallidos donde lo más importante parece ser la posibilidad de generar una catarsis sentimental a la banda. Y más allá de que la mayoría de las canciones toman como fuente de inspiración a las consecuencias de aquella fatídica noche, hay algunos temas cuya fecha de composición (todas publicadas en el booklet) precede a la tragedia.

Dos constantes son la atmósfera melancólica y la sensación de que la música se desata. La canción de apertura se llama "Daños" ("quiero gritar pero el dolor calló mi voz / quiero sentir porque no siento el corazón") y es una declaración de impotencia que instala el ambiente de réquiem hasta el final de la placa. Le sigue "Puede", un rocanrol brioso que arrastra cuestionamientos hacia el canibalismo de los medios de comunicación ("¿Puede la envidia ser tu alimento? / ¿Puede "El Gran Suplemento" masturbar al pop? / ¿Puede el locutor más gordo ser tan forro y siniestro? / ¿Puede criticar el que no sabe quien sos?"). En "Límites" el ambiente gana aires arrabaleros, algo que caracteriza al sonido patentado por el grupo. Más adelante hay un homenaje algo deslucido del cantante a su novia ("Frente al río") donde le habla de fútbol ("me pregunto si tu Quilmes jugará en el más allá"), humo evocatorio ("lo enciendo frente al Río de la Plata sin dudar") y retoma una biografía de rock y muerte ("Tan hermosa como Janis y su luz / hoy no te tengo y sólo cargo con mi cruz"). "Sueño" es un reggae con aire apesadumbrado que parece haber sido compuesto en las sierras de Córdoba. Hacia el final se encuentra el primer corte de difusión: "9 de Julio" parece la lectura en voz alta de un diario escandaloso aunque suena como cortina de fondo ideal para un programa mañanero de Canal 9. La canción que titula el disco es un folk allà Gieco donde se acopia la cúspide emotiva de estos cincuenta minutos de música que cierran con una versión de un tango fatalista y resentido, "Desencuentro".

Musicalmente no hay nada nuevo: rock agridulce donde las guitarras, la batería y el bajo pasan de climas rústicos a otros más sosegados sin producir quiebres abruptos ni dejar lugar a las sorpresas. La voz aporta una sensación amarga y el saxo una cuota de dulzura, pero no se complican con ideas rebuscadas. Las letras parecen testimonios arrancados de la conciencia de Pato Fontanet y el tono confesional está revestido por una poesía barrial, tajante y certera. Y buena parte de los textos parecen producidos en la Escuela de Letras de Protesta de León Gieco. El valor comercial del disco ($45) es elevado, pero el 20% de las ganancias va a ser embargado por la Justicia. El booklet, con una bella y enlutada presentación, sigue la línea de los trabajos de Rocambole para los Redondos. La vuelta a las calles del grupo parecería ser inminente y "Señales" es un buen motivo para que eso suceda.

 

Señales del pasado y del presente

Señales del pasado y del presente

Cómo es su primer disco de Callejeros después de Cromañón. La nota de Sebastián Ramos, para La Nación.



En éstos días llegará a las disquerías del país, de manera silenciosa, sigilosamente, el cuarto disco de Callejeros, titulado "Señales". Una obra atravesada por el dolor, la bronca, la desconfianza, la desesperanza y la fe, todo mezclado e inmerso en un contexto irremediablemente trágico, y que, en cierta forma, representa el sentimiento (y también una toma de posición) de este grupo de jóvenes músicos acerca de lo ocurrido el 30 de diciembre de 2004 en Cromagnon. Un disco que transita el límite donde el dolor y el arte se confunden, se retroalimentan y, al mismo tiempo, tratan de tomar distancia entre sí. Un disco de rock, por supuesto, pero también un reflejo de la cultura y la sociedad de un país siempre en llamas.

"Quiero gritar, pero el dolor calló mi voz, quiero sentir porque no siento el corazón", es el verso que canta Patricio Rogelio Santos Fontanet, el cantante y compositor de la banda, en la apertura del primer álbum pos-Cromagnon. Un disco que, en parte, llegó para reemplazar el ferviente deseo de los músicos de plasmar un contacto directo con su público. Entonces las palabras, indefectiblemente, suenan a mensajes codificados, a señales para "los invisibles" (nombre que adoptaron los seguidores del grupo), a quienes está dedicada la placa.

Aunque nada es tan simple en esta historia. Todas las letras del álbum figuran en el libro interno del CD, en un hecho hasta aquí inédito en la discografía de Callejeros, con su respectiva fecha de composición. Así las cosas, el primer tema, "Daños", data de "noviembre de 2003", un año antes de la tragedia. Así las cosas, según esta información adicional, el verso "dormí sin cuentos, comí las sobras de padres lentos y madres sordas. Aprendí así a no querer y a mentir para pasarla bien", no tendría que leerse como una respuesta a nada ni a nadie en particular. Pero lo cierto es que allí está, casi como una carta de presentación de "Señales" y que, al igual que frases como "quiero vivir metido en mi canción", Fontanet quizá compuso hace un tiempo ya, pero que se resignifican hoy, al hacerlas públicas aquí y ahora.

Las siguientes dos canciones, "Puede" y "Límites", también aparecen como escritas antes de Cromagnon (el propio Fontanet aseguró recientemente que varias de las nuevas composiciones no fueron registradas en el disco debido a que se le hacía muy difícil cantarlas por su contenido emocional) y devuelve a Callejeros a su clásico sonido épico-rockero, primero, y a su espíritu tanguero después.

"Creo" es, entonces, el primer tema en el que este compositor de 26 años hace referencia directa a la tragedia que signó su existencia. "Creo que con una canción la tristeza es más hermosa", canta en forma de principio irredimible, y el presente parece ser el tiempo verbal y la figura que mejor y más lo ha inspirado en los últimos dieciséis meses (títulos como "Día a día", "Sueño" y "Hoy" también dan cuenta de una escritura alimentada por lo inmediato).

"Frente al río" muestra a la banda (Maximiliano Djerfy, Elio Delgado, Juan Carbone, Eduardo Vásquez y Christian Torrejón) con cierto aire rioplatense, y a estas alturas del disco se confirma una producción más cuidada y un sonido más ajustado en lo estrictamente musical.

El cuarto álbum de Callejeros continúa en la línea compositiva e instrumental de sus anteriores trabajos, y "Sin paciencia" quizá sea un buen botón de muestra, mientras que "Día a día", canción que recuerda a la novia del cantante fallecida en Cromagnon, resulta inevitablemente emotiva, sea esto para bien o para mal: "Aguanto día a día lo que me toca, acuesto a mi alma en un rincón. Descubro que la vida es otra cosa. Sin ella, mi alegría se escapó... Igual decile a tu mamá que cuando termine, me mando para allá".

Hay un pop-reggae, "Sueño", y otro de esos temas que seguramente se convierta en clásico hit de la banda, "Hoy" ("Hoy las canciones quedan en un rincón. Hoy todo está en duda. Hoy la muerte te saluda y la memoria no te mira y se olvida. Hoy sigo extrañando, pero por vos, cantando para que tu vida dé sentido a la mía").

Los últimos tres temas de los doce que componen el álbum son "9 de Julio", el corte de difusión que desde hace un par de meses suena en las radios; "Señales", el tema que da nombre a la placa en el que las palabras parecen exclusivamente para sus seguidores y del que el mismo Fontanet aseguró que es el que mejor representa el sentimiento colectivo de la banda en el último tiempo, con respecto a las culpas que les compete por la tragedia: "Quizá [hayamos sido culpables] de no percibir las señales", dijo en una entrevista con la revista Soy Rock, y el cierre con una versión de "Desencuentro", de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo, cantada casi con bronca por el saxofonista Juan Carbone: "Amargo desencuentro porque ves que es al revés, creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez! Por eso en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir".

En "El poeta y los sueños diurnos", Sigmund Freud consideraba que el arte aportaba a los hombres la oportunidad de ser sobornados por la belleza de modo de poder resignar su no querer saber y su pasión de la ignorancia, a favor de un modo nuevo de conectarse con lo real. Entonces, no parece caprichosa la cita para este álbum, repleto de señales de un dolor tan complejo como irreal que, a través del arte, pugnan por volver a conectar a estos jóvenes con la realidad.

El regreso de Callejeros

El regreso de Callejeros

Un empresario cordobés confirmó que la banda volverá a tocar en vivo el 8 de abril en la comuna San Roque. La nota de Germán Arrascaeta, para La Voz del Interior.



El productor de espectáculos José Palazzo confirmó que Callejeros, cuyos integrantes están procesados en la causa que se sigue por la tragedia del boliche República Cromañón, en la que fallecieron 194 personas, volverá a tocar, en el predio de la comuna San Roque.

El día para agendar es el 8 de abril y el horario es el que corresponde a una matiné: 17 horas. “La decisión es irreversible; es decir, Callejeros toca sí o sí. Hicimos gestiones en Mendoza, Santa Fe y Tucumán. En los últimos dos casos, las gestiones estuvieron avanzadas. No obstante, todos los que estamos involucrados en este show elegimos Córdoba por diversas razones; entre ellas, porque consideramos a esta plaza como la más segura”, expresó Palazzo, también propietario del predio donde se realizaron las últimas dos ediciones del Cosquín Rock.

“Al día de hoy, estamos hablando con las autoridades de la comuna de San Roque para conseguir la correspondiente habilitación, la que conseguiremos sin problemas, porque hemos desarrollado con un arquitecto una puesta especial”, agregó el productor.

Al detallar en qué consistirá tal puesta, José Palazzo se refirió a “un armado diferente, en el que se utilizará el terreno de arriba del predio por una cuestión de seguridad. Ese espacio tiene 12 hectáreas y media. Algo así como 25 mil metros cuadrados, que serán ampliados a 30 mil con la suma de algunos espacios cercanos en concepto de ‘área de servicio’”.

“Y como sólo vamos a vender 30 mil entradas, corresponderá casi un metro cuadrado por persona”, redondeó.

Con esos argumentos Palazzo intentará conseguir la aprobación de Oscar Valdez, jefe comunal de San Roque, quien en declaraciones a la emisora Cadena 3 dijo que el grupo Callejeros “está capacitado” para tocar porque intuía que puede cumplir las exigencias pertinentes. “He escuchado que se hablaba de esa posibilidad de llevar a Callejeros al escenario donde se realiza el Cosquín Rock, pero no hubo contacto oficial y si lo hay, primero hay que ver si está dentro de las disposiciones y luego evaluar si damos el consentimiento”, amplió Valdez a la agencia de noticias DyN.

Por su parte Palazzo, titular de Nueva Tribu, tenía previsto viajar hoy a Buenos Aires. “Quiero asociarme con las mejores empresas porteñas para contar con lo más avanzado en materia de sonido, luces, producción y seguridad”, señaló a este diario.

Teniendo en cuenta la fluida relación entre Nueva Tribu y la Comuna San Roque, todo indica que Callejeros no sufrirá un desaire similar al de Jesús María, que la semana pasada rechazó la oferta de Palazzo para que la banda tocara en el anfiteatro.

Callejeros, a su vez, se expresó por medio de uno de sus abogados defensores, Eduardo Guarna, quien admitió que los músicos piensan volver. “Ahora tienen embargos de 10 millones de pesos cada uno. No obstante, la recaudación de los shows no sería posible embargarla en su totalidad porque está a nombre del productor. Sólo sería posible embargar lo que cobran los músicos, que ronda en el 20 por ciento del total”, precisó a la agencia Télam.

Gieco reeditó su disco sin la canción con el Pato Fontanet

Gieco reeditó su disco sin la canción con el Pato Fontanet

El artista tomó la decisión de eliminar "Un minuto" por pedido de los familiares de víctimas de Cromagnon.

León Gieco y la compañía discográfica EMI Odeón decidieron conjuntamente reeditar el nuevo disco del cantante, sin el tema que interpretó con el líder de Callejeros, Patricio Santos Fontanet, debido a la solicitud de los familiares de las víctimas de República Cromagnon.

Así lo anunciaron oficialmente por medio de un comunicado titulado "A la opinión pública".

Los responsables del sello se reunieron con familiares de víctimas del incendio ocurrido el pasado 30 de diciembre en el local del barrio porteño de Once, que tuvo como saldo 194 víctimas mortales.

Con motivo del lanzamiento del disco de León Gieco, titulado "Por favor, perdón y gracias", un grupo de padres y familiares de las víctimas fallecidas hicieron saber su dolor al incluir un tema, cantado a dúo por Gieco y Fontanet.

Los familiares "han hecho saber a León y a EMI el dolor que sienten con motivo de que en el álbum se incluya el tema «Un minuto», en cuya interpretación además participa Patricio Santos Fontanet".

Gieco y EMI recibieron a ese grupo de familiares de víctimas, a quienes le transmitieron que "jamás estuvo en su ánimo producir un hecho artístico que pudiera causarles dolor y afectar su sensibilidad".

"Aún cuando León y EMI consideran que no han hecho más que ejercer su derecho a la libre expresión artística, ante la situación planteada [con la participación del líder de Callejeros], decidieron que se discontinúe la fabricación del álbum", añadieron en el comunicado.

Finalmente, anticipan que acordaron "que se realice una nueva edición en la cual no se incluya el tema «Un minuto», la cual será publicada en los próximos días".


 

Vuelve Callejeros

Vuelve Callejeros

El baterista de la banda confirmó que están organizando un show en Velez para mayo, a beneficio de las víctimas de la tragedia de Cromañón.



Pato Fontanet
Eduardo Vázquez

Callejeros, que suspendió sus presentaciones públicas tras la catástrofe en el boliche República Cromañón, está preparando un recital a beneficio que marcará su retorno a los escenarios.

La información fue suministrada a la agencia DyN por allegados al grupo que precisaron que el cantante León Gieco y otras "figuras de primer nivel" participarán del espectáculo que ya comenzó a organizar Callejeros.

"Ahora estamos organizando algo grande, muy grande. Será un megarrecital a beneficio de las víctimas o de alguna institución, no sabemos muy bien porque la situación es delicadísima. Hay músicos como Gieco que acompañarán a la banda, y no habrá un único organizador sino que se tratará de comprometer a todo el mundo del rock en el espectáculo", contó un allegado al grupo.

En tanto, los familiares de las víctimas de la tragedia, nucleados en una ONG, Callejeros debería juntar fondos de otra forma y no a través de un recital.

"A los padres nos hace muy mal escuchar esa música. Nuestros hijos fueron a disfrutar de un espectáculo y no a inmolarse por un grupo. Es una falta de respeto hacer un show ahora. Seguramente lo hacen por su ambición de dinero, no son ingenuos y el metal los conmueve", dijo Nilda Gómez, presidenta de la agrupación.

Por otra parte, el baterista de Callejeros Eduardo Vázquez se presentó en la noche del jueves como músico invitado del grupo La 25, en un recital que se llevaba a cabo en una disco de Córdoba capital.

Ahí confirmó todos los rumores en una entrevista con el diario La voz del interior: Callejeros regresa con el show en Vélez, que sería en mayo. A continuación, el diálogo del músico con el diario cordobés:

–¿Vuelven a tocar con Callejeros?

–Sí, vamos a hacer un recital a beneficio, está confirmado que a mediados de mayo –podría ser el 14 ó el 15– vamos a tocar en Vélez. La recaudación va a ser para las víctimas del incendio, al menos eso es lo último que yo sé de los chicos en Buenos Aires.

–¿Se imaginan a ustedes mismos sin el “show de bengalas” que los hacía distintos?

–Eso de que nos publicitábamos por la pirotecnia no es cierto; más aún, eso fue algo que una periodista escribió alguna vez y todos empezaron a repetirlo. Desde nosotros, nunca salió algo así, y ahora espero que no haya nunca más una sola bengala, ni en nuestros recitales ni en los de nadie. Yo toco la batería, con los chicos hacemos música, el resto no nos importa.

–¿Y habrá nuevo disco?

–No lo sabemos todavía. Creo que hay algunos temas, pero primero queremos volver a subir a un escenario, creo que va a ser emocionante.

–¿Por qué eligieron Radio Diez para hacer la primera aparición pública post-Cromañón?

–De alguna manera, nos pareció que era el lugar indicado porque fue justamente allí donde más nos pegaron. Feinmann, Gelblung, Hadad, todos nos destrozaron cuando pasó lo que pasó. La idea era llegar a otra gente, la que los escucha a ellos, porque si hablábamos con Rock & Pop nos iba a escuchar la misma gente, la gente que ya nos conoce y que nos hace el aguante, así es que buscamos ampliar el espectro.

–¿Y Luis Majul?

Mirá, lo de Majul no nos causó mucha gracia. Lo que publicó en el Blog de Internet fue una conversación de café, se juntaron y charlaron todo lo que salió, pero se suponía que era un off the record. Él había prometido que sería así.

–¿Por qué es tan fuerte la conexión con Córdoba?

–Córdoba es el único lugar en el que podemos estar sin que los medios nos molesten y tener un poco de paz. De hecho, yo estoy viviendo acá hace algún tiempo y estoy tranquilo. Acá siempre nos abrieron las puertas, cuando empezábamos y no éramos nadie. A fin de mes voy a ir a Buenos Aires para la marcha de los familiares de las víctimas, pero seguramente volveré porque éste es un lugar que quiero mucho.

–¿Es cierto que a algunos periodistas de Córdoba no los dejaban entrar a los recitales de Callejeros?

–Para nada. Desconozco si una actitud así habrá salido de alguien de la organización de nuestros shows acá, pero es seguro que nunca haríamos algo así. De todas formas, nosotros siempre buscamos mantenernos al margen, y como dije antes, nosotros hacíamos –y hacemos– música.

Callejeros, ahora se viene La Usina

Callejeros, ahora se viene La Usina

Callejeros explotó en Córdoba reuniendo a mas de 5mil personas en dos noches. Ahora esperan regresar con su tercer disco en noviembre, pero en La Vieja Usina.



El arribo de Callejeros a Córdoba se había demorado por la lesión de Pato en su pierda izquierda. Esta demora en su presentación aumentó las expectativas del público que con varios días de anticipación agotó las entradas para el show del sábado.

Era de esperarse, claro está, que la segunda actuación de los de Villa Celina en la docta en lo que va del año (sin contar el Cosquín Rock) superara ampliamente las expectativas de todos. Unos 5mil callejeros de los distintos puntos del país se dieron cita en el estadio Corazón de María, siendo partícipes del gran salto que la banda dio en esta provincia.

Fue una fiesta por partida doble, casi calcada en ambos días: lleno total, las paredes embanderadas, pogo eterno y constante, pirotecnia variada y un humo espeso que no dejaba ver demasiado. La lista de temas varió sobretodo en cuanto al orden, pero sin olvidar ninguno de los grandes himnos de la banda. A los costados, dos pantallas gigantes reproducían con lujo de detalles lo que pasaba sobre el escenario y algunos condimentos extras, como videos de la banda y la actuación en Cosquín Rock 2004.

"Después de un año de haber empez ado en julio (2003) para 450 personas, es algo impensado y la verdad que una satisfacción enorme. Para nosotros es gigante lo que nos esta pasando acá", dijo el cantante de la banda a Rock.com.ar, luego de haber repetido algo similar durante toda la noche en el escenario. En el show Pato estuvo sentado en una silla con su pierna apoyada en un retorno, algo incómodo para el cantante que intentaba alejarse de la banqueta cada vez que podía.

Es más que evidente, Callejeros es la banda que más ha crecido en el último año y todos buscan las razones, incluso ellos mismos: "Yo creo que fue el laburo de la banda, trabajó mucho la gente que esta acá en Córdoba, creo que haber venido a Cosquín en febrero también ayudó bastante. Además, la relación que la banda tiene con la gente ayuda a que muchos se quieran enganchar en la movida", asegura Pato.

Prometieron volver antes de fin de año, pero con disco nuevo bajo el brazo. Claro está que la presentación oficial del disco no podrá realizarce en otro lugar que no sea La Vieja Usina, a menos que quieran padecer nuevamente el calor agobiante que provocó tanta gente amontonada. "Si no pasa nada, en noviembre u octubre ya estamos con el disco. La idea es venir a presentar el tercer disco acá, en La Vieja Usina. Vengo bastante mal con el tema del calor acá y el yeso que me pesa bastante (risas)", confesó el cantante de la banda que alguna vez dijera que querían "pegarla", y valla si lo están logrando

Biografia de Callejeros

Christián "Dios" Torrejón: bajo
Eduardo "Edu" Vazquez: batería
Elio Delgado: guitarra
Juan "Juancho" Carbone: saxo
Maximiliano "Maxi" Djerfy: guitarra y coros
Patricio "Pato" Santos Fontanet: voz


A mediados de 1995 se presentaban en Villa Celina (Gran Buenos Aires) con el nombre de Río Verde, tocando covers de Chuck Berry, Creedence y The Rolling Stones. Poco más de un año después, los cambios de formación influyeron en el sonido. En enero del '97 mutaron también el nombre a Callejeros.

En febrero del '99 fueron soporte de Los Ratones Paranoicos, en un show en Cemento. Ese mismo año telonearon a Viejas Locas en Ituzaingó. En el 2000 volvieron a Cemento, esta vez con La Renga y Divididos.

Con tres demos entre 1997 y el 2000, en el 2001 se largaron a grabar independientemente su primer disco, "Sed", compuesto por 12 temas.

También independiente fue su segundo disco, "Presión", lanzado a comienzos del 2003, con 14 canciones.

"Rocanroles sin destino" fue el gran salto de popularidad de la banda.

El 30 de diciembre de 2004 la banda se vio involucrada en la mayor tragedia del rock argentino: un incendio en Cromañón, durante un show de Callejeros, dejó el saldo de 194 muertos y cientos de heridos. El grupo fue investigado como cómplice en los errores de organización y no volvieron a tocar oficialmente, aunque se presentaron sorpresivamente como invitados en shows de otros grupos.

En medio de rechazos por parte de familiares de algunas víctimas y sin campaña de promoción, lanzaron "Señales" en mayo de 2006. El nuevo disco incluye canciones anteriores a la tragedia y nueve tracks post-Cromañón, entre ellos "Frente al río", "Día a día", "Hoy" y "Señales".


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